jueves, 18 de junio de 2015

El Ron, bebida por excelencia cubana


Facundo Barcardí Massó creador de la marca internacional del ron Barcardí



Por: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar

La bebida alcohólica representativa de la isla caribeña de Cuba es el Ron. La mayor de las Antillas es una nación que si revisamos su historia y todos sus elementos culturales que la constituyen, nos daremos cuenta de su inmensa riqueza, que es muy significativa, dado que es un pueblo que tiene una particular identidad, construida en el tiempo con amplias raíces de las culturas negra, blanca (española) y la mestiza.

     Uno de los dos elementos culturales más representativos del pueblo cubano son, la bebida de caña conocida como el Ron, y el otro, son los puros hechos de la planta del tabaco; que siendo trabajada la hoja de manera manufacturada se crean los conocidos habanos. Estos dos productos que se derivan de la naturaleza que, junto con el café y la caña de azúcar, son los otros dos elementos que conforman la riqueza natural que el trópico les ha dado a los lugareños de aquella isla, y que estos la han sabido aprovechar y disfrutar.

     Dado que Cuba es una isla tropical, es muy propicia para la producción de la planta de caña de azúcar, este vegetal que se da muy bien en todo el Caribe.  La palabra Ron, según los estudiosos se empezó a utilizar en el ya lejano año de 1688, y su etimología viene de la palabra francesa rheu que significa: tallos, y también se utilizaba otra palabra del mismo origen, que era: bouillón, con significado de: caldo. La palabra con la que se designaba a la bebida era: rum-billión. Que era un líquido destilado o aguardiente que salía de la miel de caña. Así nació el exquisito Ron. 

     Esta bebida que no es privativa de la isla cubana, sino que es propia de las islas de alrededor del mar Caribe conocidas como Antillas, Tiene toda una elaboración para producirla. Después de salir ese líquido destilado de las ollas donde se elaboraba, es un aguardiente de 75 grados de alcohol es puesto en barricas de roble mínimo un año para darle su añejamiento, de donde sale el color y el sabor propio de esta bebida para poder ser ya servido y bebido. Al principio después de 3 años de añejamiento es aún blanco y es muy propio para cócteles como el mojito o el daiquirí; el color dorado –oro- es después de 5 años-, y el muy añejado de 7 años de un color ámbar oscuro.

     Esta bebida podemos decir fue internacionalizada por un catalán español Facundo Bacardí Massó, que en el siglo XIX se hizo famoso por fundar la fábrica de Ron Bacardí en 1862, que nació y se universalizó esta bebida en la segunda ciudad de importancia de Cuba que es Santiago de Cuba. Hoy esta marca comercial de Bacardí que se encuentra su sede en Bermudas y que se representa la marca con un murciélago o vampiro, es una bebida que ha dejado ya mucho que desear, por su baja calidad y por su elaboración netamente química. En son de broma solemos decirle al Ron Barcardí, como: “Ron cacardí” o sea que es ´producto salido del desecho de la digestión humana´.

     Se decía que Santiago de Cuba era un lugar privilegiado para elaborar el ron, porque se tomaba para su elaboración las clarísimas y puras aguas del río San Juan de aquella región. Actualmente en la ciudad santiagera de aquella isla cubana, se siguen elaborando excelentes rones como: Matusalén, Santiago, Caribbean, Varadero, Caney, Caribe y Paticruza´o.

     En 1878 se funda en la ciudad de Cárdenas por el español vizcaíno José Arechabala y Aldama –la industria La Vizcaya- misma que se convirtió en una de las principales destilerías de la isla, donde se elaboró un producto de primera calidad que fue el Havana Club. Hoy esta marca es la principal de la isla y fuera de ella. Actualmente la fábrica de este ron se encuentra en la ciudad de La Habana.



     Recordando algo a propósito de esta bebida, en unos momentos de amistad con la familia García Aguilar, domingo a domingo de hace un par de años, nos juntábamos en la casa del maestro Roberto García Correa -conocida como la "quinta chilla" en la Ciudad Guzmán, Jalisco, México. Ahí departíamos alimentos y bebidas. Era muy asidua a esos magníficos momentos de amistad y diálogo, la conocida profesora y periodista María Emilia Zavala Soberano y su esposo el doctor cubano Luis Alberto Araujo Viltres y la anfitriona la profesora María Felícitas Aguilar Richart. Invariablemente como el profesor García Correa tenía una predilección por Cuba, su gente y su cultura, siempre sin faltar en aquellas reuniones: El ron, la cerveza y la bebida mexicana por excelencia: El Tequila. El licenciado Roberto con su puro en mano de las marcas cubanas: Cohiba o Montecristo. Ahí me tocó tomar el ron, y recuerdo alguna vez mojitos, que el propio maestro García Correa preparaba con su menta o yerbabuena. 

Invito a mis lectores que, en un acto de solidaridad con la cultura y el pueblo de aquella isla caribeña, nos tomemos un buen ron o un cóctel de mojito o un daiquirí, que bien pudiera ser un buen motivo de una animada plática entre amigos.

Raúl Castro el nuevo "Gorbachov" de Cuba


Raúl podrá ser reformista en materia económica y política para su país como lo fue Gorbachov?


Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar


A: Julio Scherer García, In memoria, auténtico y verás periodista


Podríamos hacernos una pregunta ¿El actual hombre fuerte del gobierno revolucionario de Cuba Raúl Castro Ruz, es una especie de Gorbachov para la realidad que vive hoy la isla? Trataremos de contestar esta pregunta, a lo largo de esta columna periodística.

     El ahora hombre fuerte del gobierno socialista de Cuba Raúl Castro, desde que tomó posesión como presidente de aquella república se ha dado a la tarea de hacer cambios, algunos pequeños, otros no tanto, en materia de economía en la vida pública de aquella nación.

     Como sabemos, su hermano Fidel que fuera el máximo líder de la Revolución cubana y presidente del gobierno por un prolongado y continuo mandato, que por motivos de vejez y de salud,  tuvo que pasarle la estafeta a su hermano menor Raúl que era el general en jefe de las fuerzas armadas revolucionarias.

      Cuando su hermano Fidel era el primer mandatario de aquella nación o sea presidente del consejo de estado y primer secretario del Partido Comunista de Cuba, cargos que sustentó durante aproximadamente 52 años, desde que ganaron la Revolución aquel lejano 1º de enero de 1959 hasta abril de 2011, que fue cuando se alejó de los cargos públicos al ver que ya de plano no podía por su avanzada edad.

      Como gobernante Fidel,  era de una vitalidad descomunal –así lo atestiguan muchos que lo trataron- era un gobernante que  para él, el poder había sido hecho a la medida de su índole.  Gobernó la isla con mano dura –cuando se requería- y tuvo una manera de actuar y de ser de mucha fijación, es decir que los postulados socialistas que enarboló desde que hizo esa opción para la mayor de las Antillas trató de llevarlos en superlativa contundencia. Es decir, implementó un modelo político y económico (socialista) ortodoxo en la isla,  durante muchos años, y muy pocos cambios hizo, a pesar de que siempre la realidad es la que va marcando las pautas de ajustes en las políticas públicas.

     Recuerdo en una de tantas pláticas que tuve hace algún tiempo, con un amigo de origen cubano avecindado en  Ciudad Guzmán, Jalisco, el doctor en ciencias Luis Alberto Araujo Viltres, le preguntaba a él, qué iba a pasar con Cuba el día  que Fidel dejará el poder o el gobierno por edad o por muerte. Y recuerdo que el doctor Luis me decía que entraría al relevo su hermano Raúl.

      Y le preguntaba, qué cómo sería la forma de gobernar de este personaje de la Revolución. A lo que el doctor Luis Araujo me contestaba, que según él iba a ser un gobierno peor –o sea más “malo”- a la manera en que Fidel estaba llevando las riendas del poder en ese momento. Comentaba también que se hablaba en la isla del Caribe, que Raúl era más dogmático y cerrado o sea un marxista ortodoxo, más recalcitrante en su postura y forma en como iría a tratar los asuntos del gobierno. Ante esa interrogante que había, sólo el tiempo nos la despejaría.

     Años después de esa charla sobre este tema, llega finalmente el turno a Raúl de ser el máximo gobernante de su patria, en razón de ser el segundo en la lista de la cúpula del gobierno revolucionario. Ahora sí seriamos testigos  para ver qué pasaría en su gestión gubernamental.

Lo que se ha venido viendo hasta ahora,  desde que tomó el cargo, es un Raúl que ha apostado por la apertura en varios sectores y formas de vida y de la economía de la Isla, que por cierto, su hermano Fidel nunca se animó a realizar o a tocar. ¿Sería por miedo a que el sistema se le cayera? O dejara de ser aquello que se había propuesto –todo el gobierno revolucionario- con firme y decidida voluntad ser un pueblo autodeterminativo, soberano, socialista y libre de cualquiera intervención extranjera y más de los Estados Unidos. O sería esa manera en que casi todas las decisiones trascendentales de su gobierno se centraban en él – lo que dijimos su fijación por el poder-.

      Lo cierto que hoy pienso en un Raúl con dejo de parecido con aquel líder máximo de la desaparecida ex Unión Soviética Mijaíl Gorbachov. Este ex hombre fuerte de aquel imperio socialista, que buscó en su periodo de gobierno implementar reformas al sistema socialista que era caduco por su excesiva burocracia, y la  falta de libertades individuales, así como una economía planificada y controlada completamente por el estado –al modo socialista estalinista-.

     Para aquella gran nación, Mijaíl, busco reformas al sistema que él llamó Glasnots o sea apertura de la URSS para el mundo y a la economía. Y la otra, Perestroika o sea restructuración de las estructuras de gobierno ya obsoletas "herrumbrosas", lentas y ineficientes por la excesiva burocracia que tenía aquella nación.

      Algo parecido está sucediendo en Cuba con la llegada de Raúl, desde que este señor llegó al poder, ha emprendido pequeños cambios que su anterior gobernante nunca tocó, como por ejemplo: que los cubanos ya pudieron usar y vender celulares; el libre acceso a hoteles; el usufructo de tierras ociosas para agricultores; acceso a internet para oficinas públicas y para algunos ciudadanos; dialogo permanente y buenas relaciones con la iglesia católica cubana; apertura de amplias inversiones por parte de China, Brasil, España y otras naciones.

     Mención aparte merece la noticia que recientemente sorprendió a propios y extraños, el anuncio por parte del presidente estadounidense Barack Obama y su contraparte cubano Raúl para la apertura de negociaciones con el fin de normalizar relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

      Todos estos acontecimientos ineditos de apertura en una nación antes constreñida, que durante décadas vivió y estuvo apostada en un modelo y sistema  político socialista de corte estalinista, dado por las circunstancias políticas internacionales de la Guerra Fría y los Estados Unidos, así como la URSS obligaron a la isla para permanecer en este status, que por su parte, el gobierno y su sistema que encabezaba Fidel lo llevaron a permanecer en tal modelo.

      Ahora podemos decir, que a modo de un nuevo "Gorbachov", el menor de los Castro, Raúl, va direccionando y transitando a su pueblo y al estado Cubano por el antes difícil e impensable camino de una economía de mercado. Será?





56 Años después, los vientos reformistas soplan sobre la isla




Por; Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.

Este  1º de Enero del naciente año de 2015, se cumple un nuevo aniversario de la Revolución Cubana. Son ya 56 años de su permanencia como régimen político en la esfera internacional. Un día como hoy 1º de enero de 1959 entraba Fidel Castro Ruz junto con sus “barbones”  de uniformes verde oliva y fusiles en alto en sus manos para tomar la ciudad de Santiago de Cuba, declarada provisionalmente como capital de la isla Caribeña. Desde ese primer momento, no ha sido nada fácil para el gobierno revolucionario ni para el pueblo cubano consolidar, fortalecer y permanecer como régimen  y gobierno socialista. Ha sido azarosa la vida y acción revolucionaria.  

     Aquel grupo de rebeldes revolucionarios que entraban aquella ciudad como prototipos de una nueva esperanza para aquella nación y para ejemplo de las otras naciones hermanas y vecinas de Latinoamérica; los nombres de Fidel Castro Ruz, Camilo Cienfuegos, Raúl Castro Ruz y Ernesto Guevara de la Serna –Che Guevara- , por citar sólo a los más importantes revolucionarios que se convertían en  los nuevos héroes de aquella lucha revolucionaria armada, que significó los tres años de guerrilla, sucedáneos desde el desembarco del yate Gramma hasta el final de aquella travesía que significó el triunfo de la guerra revolucionaria.

     Hoy a la distancia, después de 56 años sigue aún en pie la Revolución, pero los tiempos ya no son los mismos, los escenarios políticos, económicos y sociales tanto dentro como fuera de la isla han cambiado, desde aquel primer momento del ideal revolucionario cubano al escenario político actual  a "llovido" mucho. Ahora nuevos vientos soplan en la mayor de las Antillas.  

     Recuerdo más o menos en el año 1987, cuando el que esto escribe, estudiaba la preparatoria (bachillerato). En ese entonces vivía un hombre singular en el centro de mi ciudad, era un varón que había trabajado en una empresa ferrocarrilera en los Estados unidos,  ya estaba pensionado de esa actividad, su aspecto físico era delgado, de piel morena, rostro adusto, ya de la tercera edad, tendría unos 70 años. Originario de la población de Tonaya en la región del sur de Jalisco, conocida como la zona  transvolcanica o también “El bajo”, lugar donde el emblemático escritor mexicano Juan Rulfo había imaginado sus inmortales obras literarias. 

     Ese hombre había llegado a Ciudad Guzmán porque le había gustado y asentado bien su  clima y ambiente. En ese momento todavía tenía una morfología de un pueblo grande.  Como parte de su actividad y su medio de subsistencia ejercía la docencia impartiendo el idioma ingles en clases particulares. Su nombre era Ezequías Paz. En su estancia por la población, fue una especie de Antístenes  -Sabio austero y solitario, con una confianza radical en el ser humano individual- ,  vivía sólo, siempre procuraba leer,  encontrándosele en alguna calle o plaza de la población siempre con un libro en sus manos o bajo el brazo. Señor que gustaba de la cultura y de la historia, sobre todo las grandes civilizaciones como  la romana o la griega, así como los grandes estadistas. 

     Pues con este singular personaje platicaba en mis años mozos de la juventud, dado que fue mi profesor de lengua inglesa en la preparatoria. Y por afinidades mutuas del gusto por la cultura clásica occidental yo lo frecuentaba. Pues en uno de tantos diálogos, nos dimos a la tarea de tratar el tema de Cuba y su máximo líder Fidel.

     En ese entonces don Ezequías Paz me dijo algo que yo ya intuía y que compartíamos. El me comentó:  “Que una vez muerto o desaparecido Fidel Castro la Revolución Cubana y su régimen iba a terminar”. Cosa que coincidí con él en esa visión.  Ahora que han pasado tantos años desde aquella plática,  siendo la etapa del ocaso de la vida del Comandante Fidel, y estando él ya anciano de 88 años y prácticamente retirado de la actividad continua y constante de los compromisos del poder público en Cuba, ha relevando todos los importantes cargos a su hermano Raúl Castro, hoy el hombre fuerte de aquella nación caribeña. Raúl es también una persona de la tercer edad ya que cuenta con 83 años. 

     Todavía Fidel no ha muerto, pero ya su influencia y su visión en Cuba se ha venido diluyendo con el paso de los últimos años. La forma de gobernar de su hermano Raúl ya no es la misma que ejercía Fidel, no vienen coincidiendo en los hechos. Se han venido vislumbrando desde que llegó Raúl cambios, algunos solo de maquillaje otros ya más trascendentales. Hoy a 56 años de la victoria de la Revolución, los vientos reformistas se han adelantado en la isla, muy a pesar a que no se ha dado la desaparición física de Fidel máximo líder emérito del gobierno socialista. Tenía razón don Ezequías Paz, en su vaticinio de que con la desaparición de la figura emblemática fuera física, y yo diría hasta por ausencia, la Revolución iría perdiendo fuerza hasta su desaparición,  dado que ya desde ahora con su poca presencia en reuniones o cabildeos del gobierno, el régimen cubano está tomando otros rumbos  -realidad antes impensada hasta hace no mucho-, muy diferentes a lo que Fidel procuraba o pretendía para su pueblo y nación.

      Quiero desear a mis lectores muy feliz año nuevo 2015, el mayor de los éxitos en todos sus proyectos y quehaceres,  y espero que esta columna de: "Cuba, la utopía de una nación" pueda  cumplir cabalmente con su cometida  que es la de analizar e informar  sobre todo el acontecer  de aquella nación de  José Martí.

     Es pues mi propósito para este año, escribir semana con semana en este blog y llevar a buen termino este proyecto. Enhorabuena a Todos. 

CUBA, LA UTOPÍA DE UNA NACIÓN




*Acercamiento bilateral para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y la colaboración de la Iglesia católica.

Por Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.

Apenas el pasado 17 de diciembre del año en curso, pasará para Cuba, Estados Unidos, América Latina y el resto del mundo como un día histórico, dado que significó el inició de la distensión entre las relaciones de Estados Unidos y Cuba.

     Para que esas dos naciones llegaran a un acuerdo y al fin de la guerra fría, muy a pesar que desde la caída del Muro de Berlín se había terminado dicha guerra, que protagonizaron abiertamente la URSS y los Estados Unidos; tuvieron que pasar muchos conflictos, desavenencias y negociaciones entre la isla del Caribe y el gigante de Norteamérica.

     En esta ocasión, ayudó mucho la intervención del Papa Francisco y la diplomacia Vaticana, además de Canadá nación que siempre ha sido neutra -una especie de Suiza en el continente americano-.

     Como antecedentes por parte de la Iglesia Católica a la colaboración diplomática para con Cuba, están: la visitas de Juan Pablo II a la isla, donde fue recibido por el máximo líder de la Revolución Fidel Castro Ruz. Luego ha estado el dialogo permanente y la amistad entre el fraile y teólogo dominico brasileño Frei Betto, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación en América Latina y el propio Comandante Fidel Castro, -concretizados esos encuentros, en aquel libro de entrevistas: "Fidel y la religión"- que circuló ampliamente por Latinoamérica desde finales de la década de los años ochenta. Así como el encuentro que se dio entre el cardenal don Juan Sandoval Íñiguez – en ese momento relator del documento pontificio Eclessia en América- y Fidel en la isla caribeña.

     Está también, la intermediación que hizo la iglesia cubana con el gobierno para sacar de las cárceles a opositores del régimen revolucionario que estaban encerrados por sus ideas e iniciativas hostiles al status quo del oficialismo cubano. Dicha negociación terminó en la salida de dichos presos políticos y su expatriación a segundas naciones como España y los Estados Unidos.

     Todos estos acercamientos abonaron y ayudaron a que el gobierno socialista de Cuba, primero abiertamente hostil a la iglesia, - y declarado oponente de las ideas religiosas -en el Partido Comunista de Cuba no se podía ser cristiano y militante al mismo tiempo-, pasara a ser un gobierno laico y tolerante a los credos religiosos dentro del país.

     Recientemente la visita del Papa Benedicto XVI que tuvo que hacer a la isla caribeña, fue porque el Papa alemán políticamente se encontraba sólo en el ajedrez de la geopolítica internacional, en ese momento el propio Estados Unidos no le era propicio y no le era aliado, a pesar de haber visitado aquella nación norteamericana un par de años antes en 2008. En ese contexto de visita del sucesor de San Pedro por sugerencia de la iglesia cubana, le pedía al gobierno cubano una mayor apertura en la vida social de la isla. Existía ya el antecedente del acercamiento entre el cardenal de La Habana Jaime Ortega y Raúl Castro Ruz actual líder del gobierno revolucionario y hermano del emblemático máximo líder Fidel.  Raúl Castro y una comitiva oficial estuvieron en la apertura e inauguración del nuevo seminario diocesano de La Habana.

     Por otra parte, en esa visita Benedicto XVI, la hizo de portavoz para la iglesia cubana, y le pidió en concreto a Raúl Castro, que se le permitiera abrir escuelas o sea educación católica a la Conferencia Episcopal Cubana en la isla.

     Hoy ante la mediación del Vaticano y los buenos oficios del Papa Francisco, se viene una era de fortalecimiento para la iglesia cubana ante el estado y la sociedad de aquella nación caribeña; y muy probablemente empiecen a llegar las congregaciones religiosas del exterior con capital para abrir colegios e iniciar educación con un perfil confesional en las diferentes diócesis existentes en la mayor de la Antillas.

     Todo esto es posible, porque como ya lo dijimos la Iglesia tuvo su primerísimo papel en la distensión diplomática entre las dos naciones (USA-Cuba) al servir como mediadora, y exhortar a ambas naciones al sano restablecimiento de las relaciones diplomáticas, a fin de ver posible en un futuro la terminación del bloqueo y embargo comercial contra la isla.

     Hasta el Propio Raúl en el discurso que leyó dando a conocer el acuerdo, agradeció públicamente el apoyo del Papa Francisco para tal papel, y por su parte el propio Papa Francisco en El Vaticano expresó su agradecimiento y felicidad de ver el acercamiento entre estás dos naciones y sus pueblos, antes separados y hostiles por diferencias ideológicas, hoy llegando al inicio de un primer acuerdo de relaciones bilaterales.